¿Acaso eres mi destino?
Cuando leo historias de amor, imagino que es la nuestra. Me dejo llevar por la ilusión. "Este libro aún no se acaba de escribir".
Cuando veo a través de la ventana, cuando escucho los sonidos que me rodean y envuelven, me doy cuenta que no puede ser, que estoy soñando y que soy una romántica sin remedio.
Cuando dejo de escuchar y me pongo a sentir, me doy cuenta de algo peor...
Creo que no me duele tanto como pensé.
Creo que incluso soy feliz.
Sólo me gustan las historias.
jueves, 30 de agosto de 2012
Sumisión
Estoy aquí a tu disposición, sólo ven y tómame.
Finjamos que me obligas y yo fingiré que te odio por hacerme esto.
Patearé e intentaré huir, pero sabemos que no lo lograré.
¡Ven! ¡Arrebátame! No quiero estar con nadie si no es contigo.
Digámosle al mundo que no puedo hacer nada, que actuaste contra mi voluntad.
Pero cuando pierda las fuerzas, por fin podré sonreír.
Sonreiré con la certeza de que estoy donde debo estar.
Finjamos que me obligas y yo fingiré que te odio por hacerme esto.
Patearé e intentaré huir, pero sabemos que no lo lograré.
¡Ven! ¡Arrebátame! No quiero estar con nadie si no es contigo.
Digámosle al mundo que no puedo hacer nada, que actuaste contra mi voluntad.
Pero cuando pierda las fuerzas, por fin podré sonreír.
Sonreiré con la certeza de que estoy donde debo estar.
Algo más que terapia
Ayer regresé al coro, a ensayar una ópera que se va a presentar en Noviembre.
Me sorprendí como todo pasó a segundo término.
¡Por fin volvía a cantar!
La sensación de recibir una nueva partitura es indescriptible, descifrarla, analizar sus recovecos, sentirla... No puedo expresar ni la tercera parte de mi felicidad.
Me sentía como un drogadicto al que le dan un poco de su adicción. Un alivio en ese horrible síndrome de abstinencia.
De repente nada tiene importancia. Esos momentos son mi vida, son mi fuerza.
No sé como puedo soportar tanto tiempo sin cantar.
Me sorprendí como todo pasó a segundo término.
¡Por fin volvía a cantar!
La sensación de recibir una nueva partitura es indescriptible, descifrarla, analizar sus recovecos, sentirla... No puedo expresar ni la tercera parte de mi felicidad.
Me sentía como un drogadicto al que le dan un poco de su adicción. Un alivio en ese horrible síndrome de abstinencia.
De repente nada tiene importancia. Esos momentos son mi vida, son mi fuerza.
No sé como puedo soportar tanto tiempo sin cantar.
Votos
He hecho un voto de silencio.
De no dejar que mis labios traicionen a mi cabeza, que mi ímpetu no traicione a mi razón.
Estaba sentada y, a pesar de eso, no sentía estabilidad ni seguridad. Podía caer en cualquier momento.
La mirada perdida, la respiración ligeramente agitada, el corazón dando tumbos erráticos.
Todo mi cuerpo latía, absolutamente todo. Y yo no quería pensar, no quería sentir, no quería caer.
Fui consciente de mí misma y, con eso, fui consciente de mi desesperanza.
De no dejar que mis labios traicionen a mi cabeza, que mi ímpetu no traicione a mi razón.
Estaba sentada y, a pesar de eso, no sentía estabilidad ni seguridad. Podía caer en cualquier momento.
La mirada perdida, la respiración ligeramente agitada, el corazón dando tumbos erráticos.
Todo mi cuerpo latía, absolutamente todo. Y yo no quería pensar, no quería sentir, no quería caer.
Fui consciente de mí misma y, con eso, fui consciente de mi desesperanza.
sábado, 25 de agosto de 2012
Something
I've found something.
Something BIG
Something that's gonna change the way I do everything, the way I live.
Something I'll have to assess how to deal with.
Don't know if it's good or bad. If it's nothing or if it will harm me.
But I know nothing will be the same. And I know I am lucky I found it.
Something BIG
Something that's gonna change the way I do everything, the way I live.
Something I'll have to assess how to deal with.
Don't know if it's good or bad. If it's nothing or if it will harm me.
But I know nothing will be the same. And I know I am lucky I found it.
miércoles, 22 de agosto de 2012
Good stuff
Por ahí me dijeron que escribiera cosas felices, o que al menos hiciera el intento. ¡Realmente no esperaba que fuera tan difícil! Lo intentaré (lo he intentado ya), pero es muy difícil. No sé que es más difícil, eso o pretender que todo es normal y que nada ha cambiado.
Mutis
Raúl comenzó a impacientarse. Sí, había pedido algo de atención, pero eso era demasiado. Quizá no fuera tan malo, las miradas nunca le habían hecho daño a nadie.
Siguió con su rutina normal lo mejor que pudo. Se desperezó un poco y caminó lentamente al baño a lavarse los dientes. Intentó pensar en otras cosas, pero su mente era una maraña de pensamientos inconexos. La gotera que había en el techo, el gato de la vecina que no paraba de maullar, los mensajes de Susana que no se había atrevido a contestar, las llamadas perdidas de su madre, el reporte que tenía que entregar para el siguiente martes, la comida que se estaba echando a perder en el refrigerador... todo estaba peleándose por un poco de su atención. Mientras veía su reflejo en el pequeño espejo del baño, intentaba concentrarse en el sabor a menta de su boca, esperando que esa sencilla actividad poco a poco comenzara a tranquilizarlo. Pero nada funcionaba, la sensación ahí seguía. Esa sensación de estar siendo observado.
Lo miraban fijamente. A cualquier lugar que volteara, ahí estaban. Esos ojos grandes, vidriosos y amenazantes que seguían cada uno de sus movimientos. Lo veían cuando abría la llave de la regadera, lo veían mientras se quitaba el pantalón y el cinturón que lo ceñía. Cerró los ojos y, sin pensarlo dos veces, entró al chorro de agua fría. No pudo evitar que se le escapara un jadeo, realmente el agua estaba muy fría. Corrió la cortina del baño en un intento de escapar de esos ojos, pero fue inútil. Parecía que incluso podrían atravesar las paredes.
Intentó hablar entonces. Pidió que dejaran de mirarlo, que al menos le concedieran unos minutos para poder bañarse. Nadie contestó.
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